Si bien la crisis financiera está golpeando, hay quienes ven una oportunidad en estas oscilaciones y quieren rentabilizar su dinero. Para ellos, la compra de viviendas para arriendo se transforma en la alternativa ideal.
No hay que trabajar en Wall Street para tener claro que transar acciones en la bolsa o negociar en otro tipo de sistema financiero resulta muy arriesgado por estos días. Frente a este escenario, muchos ven en los ladrillos la opción más segura para sacarle partido al dinero.
Durante un tiempo se criticó a quienes invertían en propiedades, puesto que era más rentable colocar ese dinero en elementos de mayor liquidez. Pero por los efectos de la globalización, en que cualquier cosa que ocurre en el mundo nos llega a todos, avala que es el mejor momento para comprar bienes inmuebles para el arriendo.
Rentabilidad a toda prueba.
Esa es la premisa. Aquí no existe la especulación, y el dinero percibido por concepto de arriendo puede contarse como seguro la mayor parte de los meses. ¿La razón? La gente está arrendando más. Muchos han aplazado su decisión de compra porque no están en condiciones de adquirir una deuda tan grande y por tanto tiempo.
Frente a ese cuadro, una casa o departamento para la renta se ha transformado en el objetivo de quienes quieren tener un patrimonio con pocos riesgos. Comprar propiedades es una inversión a futuro, es como tomar un seguro de vida, en donde lo único que se hace es asegurar la estabilidad financiera de la familia.
Las propiedades ofrecen una rentabilidad anual que es bastante estable en el tiempo, la que debiera variar del orden del 6%, a su vez en caso de necesidad se puede vender, recuperando el capital invertido inicialmente.
En qué fijarse
A la hora de comprar para arrendar, hay propiedades más convenientes que otras. La palabra clave es DFL 2.
Este tipo de viviendas —de menos de 140 m² de superficie útil— es ideal para ingresar al negocio de los bienes raíces, ya que presenta una serie de beneficios, principalmente tributarios. Esto permite que los ingresos por concepto de arriendo sean aún más rentables.
Al arrendar un DFL 2, el ingreso percibido por este concepto no se establece como renta, por lo mismo no paga impuestos. Otra facilidad es que dichas propiedades tienen un descuento del 50% en el pago de las contribuciones. De todas maneras comprar una propiedad considerada DFL 2 es ideal para arrendar, porque si la vivienda tiene 70 m² posee 20 años de exención del 50% de contribuciones, de 70 a 90 m² son 15 años y las de 90 a 140 m² se eximen de la mitad del pago por 10 años; es perfecto para el arriendo.
Ahora bien, las decisiones no deben tomarse apresuradamente, porque un mal paso podría costar demasiado caro. Hay que mirar la inversión desde el punto de vista del retorno esperado y segmentar el negocio. Es mejor diversificar la inversión con tres departamentos de $30.000.000 de pesos que tener uno de $90.000.000, porque me permite los beneficios de la exención de contribuciones —si son DFL 2—, es más fácil arrendarlos, obtengo mayor rentabilidad y los riesgos están mucho más atomizados.
A río revuelto, ganancia de pescadores
Pese a la situación mundial, las proyecciones son optimistas. El mercado inmobiliario si bien se ha contenido, no ha muerto, sólo está tomando el segundo aliento para entrar de lleno nuevamente a la pelea. Los bancos han decidido generar mejores instancias para acceder al crédito hipotecario y por lo mismo, comprar una propiedad para arrendar ahora resulta una idea muy tentadora.
Actualmente es un buen momento para invertir en el sector inmobiliario, hay bastante oferta de productos con precios y promociones muy atractivas. Poco a poco los bancos comenzarán a generar nuevas ofertas crediticias, lo que se traduce en una mayor factibilidad de compra y acceso al crédito, por lo que la demanda aumenta y las promociones u ofertas se reducen.
Así, todo indica que el sector inmobiliario se las trae, y es el momento para subirse a este tren, en vez de estar sufriendo con las volatilidades de la bolsa. La compra de inmuebles para el arriendo es considerada una inversión segura, quizás menos rentable, pero sí más tangible. Lo que queda es tomar la decisión definitiva.